miércoles, 22 de mayo de 2019

RECONQUISTA DEL CASTILLO DEL MALLO


2.76. RECONQUISTA DEL CASTILLO DEL MALLO (SIGLO XIII. MOSQUERUELA)

RECONQUISTA DEL CASTILLO DEL MALLO (SIGLO XIII. MOSQUERUELA)


Alfonso II, al reconquistar Teruel, comenzó a abrir la ruta que permitiría a los cristianos descender a la huerta levantina, como así haría, fundamentalmente, Jaime I. Sin embargo, a los lados de este camino, quedaron todavía muchas fortificaciones en manos de los musulmanes. Ese era el caso de la fortaleza mora del Mallo, situada a escasos kilómetros de Mosqueruela.
Estaba ya Jaime I en Valencia cuando el Mallo todavía obedecía a los musulmanes. Lo inexpugnable de la fortaleza, el avituallamiento abundante de la guarnición y lo inhóspito de la región hicieron que los cristianos no distrajeran fuerzas en su asedio, puesto que estimaban que ya llegaría el momento en que el castillo se rendiría por sí solo. Sin embargo, los habitantes de Mosqueruela, cuando promediaba el año 1234, decidieron acabar con un enclave que, de cuando en cuando, creaba problemas a sus ganaderos. Pero como no contaban con fuerzas suficientes, idearon la manera de hacerlo mediante la astucia.
El alcaide moro de la fortaleza tenía al servicio de su favorita a dos esclavas cristianas, una de las cuales, Gracia, estaba enamorada de Ramiro. Éste, conocedor como nadie del terreno, se aventuraba cada noche a ir al castillo y, entre las sombras, llegaba al lado de Gracia. Entre los dos enamorados, además de amor comenzó a hablarse de fuga, de libertad y de boda.

Buscó Ramiro y encontró la comprensión de los de Mosqueruela que decidieron ayudar a los enamorados y, de paso, tomar la plaza. Así es que idearon el plan. Debían aprovechar el momento en el que los moros salían de la fortaleza para hacer las abluciones en un barranco cercano. Ramiro y un amigo suyo, ocultos desde la noche anterior en unos matorrales, entrarían entonces en el castillo, cerrando la puerta.

Todo sucedió como estaba previsto, de modo que, cuando regresaron desarmados los moros de sus rezos, se encontraron entre la puerta cerrada y las armas de los cristianos que esperaban apostados el momento. Era el 24 de junio de 1234 y los vencidos fueron llevados como prisioneros a Mosqueruela. Sólo se permitió la libertad a un anciano, que pasó el resto de su vida viviendo en una oquedad cercana.
[García, Mariano, «El castillo del Mallo», Miscelánea Turolense, 9 (1892), 150-151.]


https://www.descubreleyendas.es/Info/Consultas.aspx?idLeyenda=624

https://es.wikipedia.org/wiki/Mosqueruela

Mosqueruela es una localidad y municipio español de la provincia de Teruel, en la comunidad autónoma de Aragón. Perteneciente a la comarca Gúdar-Javalambre, el término municipal tiene un área de 265 km² y una población de 558 habitantes (INE 2017). Durante la Edad Media y todo el Antiguo régimen, hasta la división provincial de 1833, fue tierra de realengo, quedando encuadrada dentro de la comunidad de aldeas de Teruel en la sesma del Campo de Monteagudo.

Mosqueruela se encuentra a 1471 msnm —es uno de los municipios de Aragón situado a mayor altitud— en la vertiente oriental de la sierra de Gúdar, próxima al límite con la provincia de Castellón. Está a unos 100 km de la capital provincial, a 84 km de Castellón de la Plana y a 54 km de Mora de Rubielos, la capital comarcal.

La temperatura media anual en Mosqueruela es de 8,3 °C. Las fechas de las primeras y últimas heladas varían entre las partes más altas y las más bajas del municipio; suelen estar entre septiembre-octubre para las primeras y mayo-junio para las últimas. Por el contrario, en verano las temperaturas suelen ser elevadas y las tormentas frecuentes.

La precipitación anual media es de 800 mm, si bien las precipitaciones se distribuyen de forma irregular a lo largo de año. A finales del invierno y comienzo de la primavera son frecuentes las nevadas. La influencia de la vegetación ofrece una sensación de frescor en verano, acompañada de una notable humedad ambiental.

Se piensa que el topónimo Mosqueruela procede del término mosquera, «descansadero de ganado trashumante, punto de parada para descansar, abrevar y refugiarse del calor». Las mosqueras habitualmente son áreas arboladas con una fuente, y se localizan en el trazado de las vías pecuarias, por ejemplo las cañadas reales, utilizadas para el desplazamiento. Todas estas condiciones se cumplen en la ubicación actual del municipio, y los pastizales de verano a donde se trasladaban los rebaños trashumantes se localizan a media jornada del mismo.

En el término municipal, los yacimientos arqueológicos más antiguos corresponden a los denominados «talleres de sílex», fechados habitualmente en la Edad del Cobre. Sin embargo, la primera ocupación estable se da durante la Edad de Bronce (yacimientos de Osicerda en sus niveles inferiores, Mas de Simón y Castillo del Mallo).

En la época ibérica tiene lugar una ocupación intensa del territorio, con yacimientos de importancia en San Antonio, Mas Rayo, Torre Agustín y el ya comentado de Osicerda. Curiosamente, la época romana es menos conocida, pues sólo se han podido constatar restos arqueológicos en Torre Agustín, Mas de la Torre Quemada y en las laderas del cerro de San Antonio.

De acuerdo al historiador Jerónimo Zurita, Mosqueruela fue reconquistada a los musulmanes por Alfonso II el Casto en 1181. Debido a su posición fronteriza, la localidad fue utilizada por Jaime I el Conquistador como bastión inicial para la conquista del Reino de Valencia. En sus inmediaciones se alzó el castillo de Mallo o Majo, que estuvo en poder musulmán hasta 1234, año en el que los vecinos de Mosqueruela consiguieron apoderarse de él. En 1333, reinando Alfonso III, se consiguió la adhesión de dicho castillo a Mosqueruela, después de una dura pugna con la vecina Villafranca del Cid.

En la Edad Media, Mosqueruela desarrolló una intensa actividad relacionada con la ganadería y el comercio de la lana. A lo largo del siglo XIII y primeras décadas del XIV, fue frecuente la presencia de la villa en la documentación de la Cancillería Real Aragonesa, debido a los conflictos de pastos que tuvo con la poderosa Casa de Ganaderos de Zaragoza. Estos conflictos fueron frecuentes durante casi todo el siglo XIV, sobre todo los generados entre la Sesma del Campo de Monteagudo —a la que pertenecía Mosqueruela— y las villas de Castellón y Villarreal. Esta situación llegó a su término en 1390 con la sentencia arbitral de Villahermosa, que gestó las normas que regirían la ganadería extensiva de la región.

A finales del siglo XIV, cuando estalló la Guerra de los dos Pedros enfrentando a Aragón y Castilla, Mosqueruela no llegó a ser ocupada. Como premio recibió el título de Villa (1366) y el privilegio de celebrar ferias y mercados; además, la Comunidad de Teruel pasó a denominarse Comunidad de Teruel y Villa de Mosqueruela, siendo esta última cabecera de 65 aldeas dependientes. Desde ese momento, Mosqueruela tuvo jurisdicción civil y criminal propia, formó parte de la red de aduanas del Reino y como villa de realengo gozó de representación en las Cortes.

LA RECONQUISTA DE MORÉS


2.75. LA RECONQUISTA DE MORÉS (SIGLO XIII. MORÉS)



Jaime I el Conquistador, rey de Aragón—según la tradición, pues no puede ser de otra manera—, decidió sitiar varias localidades musulmanas de las que festonean la ribera del río Jalón. Todas ellas se resistieron a las armas cristianas, aunque finalmente fueron cayendo una tras otra.
En el caso de Morés, el rey aragonés, que había sido capaz de conquistar la populosa ciudad de Valencia, se encontró con una tenaz resistencia, impropia de población tan pequeña y desvalida. El alcaide sarraceno había organizado de tal manera su defensa que el sitio al que le sometían las tropas cristianas se prolongó durante varios meses.
Ante tales dificultades, Jaime I puso en práctica una estratagema que le había dado excelentes resultados en ocasiones similares: desmoralizar a los sitiados, a los que creía al límite de sus fuerzas. Dominando el río como dominaba, pensó que los habitantes musulmanes de Morés apenas tendrían agua para beber, por lo que envió al alcaide unas ánforas llenas de agua, creyendo que no la podrían tomar del Jalón, y que la fuente, dado el rigor del caluroso verano que padecían, estaba seca, tal como le habían indicado sus espías.

Aún no habían transcurrido dos horas cuando el alcaide moro envió al campamento cristiano una comitiva, encabezada por una bandera blanca, para agradecerle el presente y entregarle, por su parte, varias cestas chorreando agua por entre sus mimbres, repletas de peces recién pescados.
Regresaron a Morés los embajadores. Su orgullo y honor seguían intactos, aunque no tanto sus despensas, tal como sospechaba el rey cristiano. Éste siguió esperando, acampado con sus tropas a la vera del río, no dejando entrar ni salir a nadie de la población. La huerta y los caminos por donde podían llegar los socorros necesarios para la subsistencia eran suyos. Al final, se impuso la capitulación con honor, resaltando Jaime I, en el momento de la entrega de las llaves, la entereza y el ingenio del alcaide y sus súbditos. No obstante, nunca llegó a saber cómo habían burlado los habitantes de Morés la vigilancia que les permitió beber agua y comer peces durante el largo asedio.
[Una coplilla alusiva recuerda todavía hoy tan fantástico hecho:
«¡Ay, Morés, el de los peces...!
Te quisieron conquistar
con ánforas de agua fresca
para tu sed apagar,
y les devolviste cestas
después de ir a pescar».]
[Sebastián, F., Morés. Fiestas de San Félix. Programa de Fiestas, 1982.]


https://es.wikipedia.org/wiki/Mor%C3%A9s

Morés es una localidad y municipio español de la provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón.

Morés se localiza en pleno sistema Ibérico zaragozano, bajo las faldas de la sierra de su mismo nombre.

Junto al casco urbano, sobre un altozano, se encuentran los restos del castillo, catalogado como Bien de interés cultural en su categoría de zona arqueológica. Cerca de Morés se encuentra el antiguo poblado celtíbero de Morkes.

En el término municipal se encuentra la localidad de Purroy.

Entre sus hijos ilustres cabe destacar a Josef Delgado y Villalba, que vivió durante los siglos XVII y XVIII. Fue canónigo magistral de la catedral de Albarracín. Y sobre todo a Faustino Sancho y Gil (Morés 1850, Épila 1896). Destacado político, escritor de memorias y biografías y culto orador, fue diputado provincial y diputado a Cortes por Tarazona, presidente del Ateneo de Zaragoza, individuo de varias academias y por dos veces presidente de los Juegos Florales de Calatayud.

San Félix 30 de Mayo. Fiestas mayores con actos religiosos y profanos como charangas, orquestas nocturnas, espectáculos taurinos (estos de gran popularidad, hasta el Che Guevara estuvo una vez).

San Félix 30 de Mayo, Morés, Zaragoza


Virgen del Rosario. Primer domingo de octubre. Un fin de semana con actos religiosos y profanos.

http://todomores.blogspot.com/2008/03/mores-un-poco-de-su-historia_1139.html

https://www.brujulea.net/lugares-mores

https://issuu.com/sabinius/docs/notas_historia_revisada_tobajas_201






ASEDIO Y RECONQUISTA DE MORA DE RUBIELOS


2.74. ASEDIO Y RECONQUISTA DE MORA DE RUBIELOS
(SIGLO XII. MORA DE RUBIELOS)

ASEDIO Y RECONQUISTA DE MORA DE RUBIELOS  (SIGLO XII. MORA DE RUBIELOS)


Después de la toma y repoblación de la ciudad de Teruel por Alfonso II, rey de Aragón, el ejército cristiano prosiguió su avance con intención de apoderarse de las tierras levantinas.
Por la historia que nos es conocida, sabemos que este intento quedó fallido de momento, aunque es cierto que se lograron recuperar algunas poblaciones situadas al sur de la actual provincia turolense. Por estas tierras precisamente, el ejército aragonés sitió el castillo musulmán de Mora de Rubielos(quizás sepultado bajo el actual), donde el enemigo se había concentrado y hecho fuerte tras la caída de Teruel.
Vemos, pues, a los cristianos rodeando el alcázar de Mora. Después de varios días de asedio, y cuando los cristianos creían que los moros estaban a punto de rendirse por hambre, observaron con asombro que los sitiados les arrojaban por el muro toda clase de vituallas, dando la sensación de que les sobraban todavía los alimentos y que, por ello, podrían resistir durante mucho tiempo la presión cristiana e incluso recibir ayuda exterior. Tanto es así que los capitanes del rey Alfonso II de Aragón, descorazonados y de mutuo acuerdo, dieron la orden de retirarse a posiciones más retrasadas, concretamente al monte de «El Castellar», donde acamparon.
No obstante, mediada aquella misma noche, se apareció a los centinelas aragoneses que velaban el campamento el mismo san Miguel Arcángel, diciéndoles que volvieran y rodearan de nuevo la plaza de Mora, puesto que los víveres que, en efecto, habían visto arrojar por las murallas del castillo eran con toda seguridad los últimos que les quedaban a los moros, tratando de engañarles, como así había sucedido.
Informados los jefes cristianos por los centinelas de aquella revelación del cielo, el propio rey ordenó sitiar de nuevo la fortaleza con las primeras luces del alba, lo que motivó que los moros, al ver que su estratagema no había dado el resultado apetecido, prefirieron entregarse antes que luchar sin esperanzas de éxito. Mora de Rubielos pasó así a poder de los cristianos, que comenzaron la repoblación de la zona.
[Recogida oralmente.]